Cada mañana miles de empresarios levantan la persiana. Lo hacen con la responsabilidad de pagar nóminas, atender clientes, buscar mercados, afrontar inversiones y tomar decisiones que afectan no solo a sus empresas, sino también a muchas familias. Y al día siguiente vuelven a hacerlo.

Detrás de cada empresa hay esfuerzo, riesgo y, en muchos casos, patrimonio personal comprometido. Pero, sobre todo, hay una contribución imprescindible a nuestra sociedad. Por eso, con motivo del Día del Empresario, quiero reivindicar sin complejos el valor de quienes emprenden, invierten y generan empleo.

Y quiero hacerlo desde el Guadalentín, una comarca que ha demostrado durante generaciones que emprender forma parte de su ADN.

Nuestra comarca cuenta con miles de empresas y autónomos que sostienen nuestra economía. Todos los sectores forman un tejido empresarial diverso, dinámico y con capacidad para competir dentro y fuera de nuestras fronteras.

Una empresa es mucho más que una cifra económica; hay personas, familias, empleo, proveedores, inversiones, proyectos de vida y compromiso con el territorio.

Cuando una empresa invierte, genera actividad para otras. Cuando exporta, lleva el nombre del territorio más allá de nuestras fronteras. Y cuando resiste en momentos difíciles, contribuye a mantener el empleo y a fijar población. Cuando crece, crece también su entorno: mejora la sociedad.

Y entonces ¿por qué la figura del empresario sigue siendo contemplada desde la desconfianza?

Empresa y trabajador no son adversarios. Son parte de un mismo proyecto. No existe empresa sin trabajadores y difícilmente habrá empleo estable, mejores salarios y bienestar social sin empresas fuertes, rentables y competitivas.

Necesitamos recuperar el prestigio del empresario y de valores fundamentales: esfuerzo, mérito, responsabilidad, iniciativa, riesgo y capacidad de emprender. Crear una empresa y generar empleo no es solo una actividad económica; es también una forma de contribuir al progreso de la sociedad.

Pero para que haya empresarios dispuestos a asumir riesgos necesitamos un entorno que acompañe, no que frene. Desde CECLOR defendemos libertad económica, seguridad jurídica, reglas claras, menos burocracia y unas administraciones que faciliten la actividad empresarial.

Por eso, el Gobierno de España se equivoca cuando adopta medidas de gran trascendencia económica y laboral sin contar con quienes tenemos que aplicarlas cada día en nuestras empresas.

El diálogo social no puede consistir únicamente en comunicar decisiones ya tomadas. Dialogar significa escuchar, analizar las consecuencias y estar dispuesto a corregir aquello que perjudique la competitividad y la capacidad de crear empleo.

Las organizaciones empresariales no pedimos privilegios, pedimos ser escuchadas, porque sabemos lo que significa contratar, pagar una nómina, afrontar una inversión, competir en mercados globales o mantener una empresa familiar durante generaciones. Y sabemos también que la capacidad de una pequeña empresa para asumir nuevas cargas económicas y administrativas tiene un límite.

Por eso necesitamos estabilidad, seguridad jurídica, agua, energía, suelo industrial, infraestructuras, formación y buenas comunicaciones.

El Guadalentín tiene talento, sectores competitivos, empresas exportadoras y una cultura emprendedora profundamente arraigada. Tenemos los mimbres para seguir creciendo. Ahora necesitamos que las condiciones acompañen.

La prosperidad no se decreta. Primero hay que crear riqueza para poder distribuirla. Y esa riqueza se genera cada día desde la economía real, en cada pequeño negocio que abre sus puertas.

Este 2 de octubre quiero rendir homenaje a todos los empresarios: a los grandes y a los pequeños, a quienes continúan una empresa familiar y a quienes acaban de comenzar; a quienes siguen levantando la persiana cada mañana a pesar de las dificultades.

A vosotros quiero deciros que vuestro esfuerzo importa. Que vuestro trabajo es necesario. Y que defender a la empresa es defender a nuestra sociedad, porque sin empresarios no hay empresas, sin empresas no hay empleo y sin empleo no hay una sociedad próspera, dinámica y con oportunidades para todos.

Feliz Día 

Juan Jódar Bardón
Presidente de CECLOR

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